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Carlo Acutis es beatificado el sábado.
Por Antonio Caschetto
Coordinador de Programas del Movimiento Católico Mundial por el Clima, Italia

Una autopista al cielo. Para nosotros, que estamos comprometidos con la naturaleza y la creación, parece una contradicción. ¿Dónde y quién define la Eucaristía como una autopista?

Pero, para ser honestos, entre el joven Carlo Acutis, que será beatificado el sábado 10 de octubre, y el Movimiento Católico Mundial por el Clima, existen muchos puntos de convergencia, tanto físicos como espirituales.

En primer lugar está precisamente el vínculo con la creación. Carlo, que murió en 2006 a la edad de 15 años, a menudo le gustaba retirarse en la naturaleza, según se ve en las historias y fotos donde frecuentemente se le ve caminando por las montañas, incluso en el Monte Subasio, cerca de Asís.

Es un lugar muy querido por todos nosotros, también por la presencia del Eremo delle Carceri, que aún hoy nos habla.

El MCMC y Carlo también tienen en común el uso de Internet para comunicar el Evangelio de salvación.

Carlo era gamer y programador de computadoras, y será proclamado «patrón del Internet». Este movimiento está, logísticamente hablando, conectado a través de Internet en su anhelo de llevar Laudato Si’ a la vida en todo el mundo.

Este movimiento trabaja para «tejer redes», y Carlo lo hizo en un momento en que las redes de Internet estaban apenas empezando.

Finalmente, incluso físicamente, las calles de estas dos realidades se cruzaron en Asís, la ciudad que escuchó por primera vez a un hombre cantar: «Laudato si’ mi’ Signore, cum tucte le tue creature,» o, «Alabado seas, mi Señor, en todas tus criaturas.»

El cuerpo del joven Carlo descansa – se dice que los cuerpos descansan, pero en realidad, ¡él está más que activo! – en el Santuario de la Renuncia, lugar donde se reúne el Círculo Laudato Si’ de Asís, uno de los primeros Círculos italianos y sede de diferentes iniciativas por el cuidado de nuestra casa común.

Carlo sirvió a los más pobres, y esto es lo que todos nosotros, incluyendo los miles de Círculos Laudato Si’, los Animadores Laudato Si’, y todas las organizaciones y comunidades de esta red, estamos llamados a hacer.

Porque en el rostro de cada pobre está Jesucristo, que es el sentido más profundo de nuestras acciones y el motor que anima nuestros días, el único camino, de hecho la única autopista, que nos lleva al cielo.